Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar disputan Chihuahua
La elección de Chihuahua todavía no comienza oficialmente.
La batalla política, sí.
Morena entró en la etapa decisiva para definir quién encabezará su proyecto rumbo a la gubernatura de 2027 y dos nombres concentran la atención:
Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar.
La competencia permaneció relativamente controlada durante meses.
Ahora las diferencias internas comenzaron a salir públicamente.
La posible definición a favor de Pérez Cuéllar provocó inconformidad entre sectores del propio movimiento y convirtió a Chihuahua en uno de los estados más delicados para la dirigencia nacional.
Andrea Chávez llegó al proceso como una de las figuras jóvenes con mayor exposición nacional dentro de Morena.
La senadora pidió licencia desde abril para concentrarse en la contienda interna.
Su estrategia política ha mantenido una confrontación frontal con la gobernadora panista Maru Campos.
Además, Chávez cuenta con respaldos importantes dentro del oficialismo.
Entre ellos aparecen personajes como Adán Augusto López y el exgobernador Javier Corral.
Del otro lado se encuentra Cruz Pérez Cuéllar.
El alcalde con licencia de Ciudad Juárez también busca encabezar el proyecto de Morena.
Su perfil es distinto.
Antes de incorporarse al movimiento tuvo una larga trayectoria dentro del PAN y anteriormente participó en otro proceso interno morenista por la gubernatura.
Pérez Cuéllar cuenta ahora con apoyos cercanos a la dirigencia nacional encabezada por Ariadna Montiel.
El equilibrio comenzó a romperse después de que Morena definiera sus primeras coordinaciones estatales en otros puntos del país.
Después apareció una versión que colocaba a Cruz Pérez Cuéllar como el posible elegido en Chihuahua.
Morena todavía no había realizado el anuncio oficial.
Sin embargo, el rumor fue suficiente para aumentar las tensiones.
La competencia dejó entonces de ser solamente Andrea contra Cruz.
Otros actores comenzaron a tomar posición.
Uno de los movimientos más fuertes llegó desde el propio Morena.
Javier Corral, exgobernador de Chihuahua y actual senador morenista, lanzó fuertes cuestionamientos contra una eventual candidatura de Pérez Cuéllar.
Corral sostuvo públicamente que existen decenas de denuncias y procedimientos relacionados con la administración municipal del aspirante y cuestionó que Morena pudiera convertirlo en candidato.
Se trata de señalamientos políticos del senador y no equivalen por sí mismos a una determinación judicial de responsabilidad.
Pero Corral fue todavía más lejos.
Dijo a EL PAÍS que no apoyaría una eventual campaña de Cruz Pérez Cuéllar e incluso planteó llamar a la abstención.
Además, no descartó abandonar Morena si finalmente ocurre esa designación.
El enfrentamiento tiene antecedentes.
Corral mantiene desde hace años una disputa política y jurídica con diferentes grupos del estado.
El exgobernador ha relacionado políticamente a Pérez Cuéllar con personajes vinculados a administraciones anteriores, incluido el exgobernador César Duarte.
Pérez Cuéllar, por su parte, no ha respondido directamente a las recientes acusaciones de Corral.
Personas cercanas a su proyecto consideran que el exgobernador perdió influencia política en Chihuahua y relacionan sus declaraciones con la competencia interna.
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Una característica interesante de la contienda es que los dos principales aspirantes han intentado evitar un enfrentamiento frontal.
Andrea Chávez no ha retomado públicamente los cuestionamientos más fuertes de Javier Corral contra Pérez Cuéllar.
Cruz tampoco ha convertido sus diferencias con Chávez en el centro de su campaña.
La batalla ocurre principalmente alrededor de ellos.
Encuestas favorables a uno u otro aspirante, versiones difundidas en redes sociales, rumores y filtraciones mantienen activa la confrontación entre los distintos grupos.
La dirigencia nacional conoce el riesgo.
Ariadna Montiel ha sostenido reuniones con Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar para pedir a ambos equipos que eviten confrontaciones.
Morena también estableció que los participantes del proceso debían comprometerse a aceptar los resultados de las encuestas internas.
Montiel insiste públicamente en que el movimiento permanecerá unido.
Sin embargo, Chihuahua representa una prueba importante.
No basta con conocer quién gana la encuesta.
Morena necesita conseguir que quienes pierdan acepten el resultado y trabajen con el candidato seleccionado.
El problema alcanza también a los aliados nacionales de Morena.
El Partido del Trabajo ha mostrado respaldo hacia Andrea Chávez.
El Partido Verde, en cambio, ha expresado su preferencia por Cruz Pérez Cuéllar.
Ricardo Monreal reconoció previamente las diferencias que esta situación provoca dentro del bloque oficialista.
El Partido Verde incluso ha elevado el costo político de la decisión.
Arturo Escobar advirtió en julio que el PVEM podría reconsiderar la alianza en Chihuahua si Pérez Cuéllar no encabeza la candidatura.
Por eso, Morena no solamente necesita administrar su competencia interna.
También debe mantener cohesionados a sus aliados.
Porque Morena quiere conquistar un estado que el PAN gobierna desde 2016.
Chihuahua representa además una entidad fronteriza estratégica, con Ciudad Juárez como uno de los principales puntos económicos, industriales y migratorios de la relación entre México y Estados Unidos.
Ganar el estado tendría un importante valor político para Morena.
Perderlo nuevamente permitiría al PAN conservar uno de sus principales bastiones.
La oposición lo sabe.
PAN y PRI han comenzado conversaciones sobre una posible alianza local alrededor del alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla.
Durante algunos meses, Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar encontraron un adversario común.
Maru Campos.
Las diferencias con la gobernadora panista permitieron que ambos grupos aparecieran juntos y concentraran sus ataques hacia afuera de Morena.
El 16 de mayo, incluso participaron dentro del mismo frente político contra la mandataria estatal.
La fotografía proyectaba unidad.
Detrás de ella continuaba la competencia.
Ahora que se acerca la definición de la candidatura, ese equilibrio comienza a desaparecer.
Morena deberá resolver quién encabeza su proyecto.
Después enfrentará un problema posiblemente más complicado:
mantener juntos a quienes respaldaron al aspirante derrotado.
Andrea Chávez representa una corriente importante dentro del movimiento.
Cruz Pérez Cuéllar tiene estructura territorial y apoyos políticos propios.
Javier Corral ya advirtió que una eventual victoria de Cruz podría tener consecuencias.
PT y Partido Verde tampoco coinciden.
Mientras tanto, PAN y PRI observan las divisiones y negocian su propia estrategia.
Morena quiere conquistar Chihuahua en 2027, pero antes tendrá que demostrar que puede superar su propia elección interna sin llegar dividido a la constitucional.
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