La organización de eventos masivos en la capital del estado volvió a colocarse en el centro del debate luego de diversos señalamientos sobre posibles diferencias entre los aforos autorizados y la cantidad real de asistentes registrados en algunas actividades públicas.
Las observaciones apuntan a eventos realizados durante la administración de Marco Antonio Bonilla, donde permisos otorgados para concentraciones de entre 5 mil y 6 mil personas habrían terminado reuniendo a más de 30 mil asistentes, según denuncias difundidas por críticos de la gestión municipal.
La situación ha generado cuestionamientos debido a que los aforos autorizados representan uno de los principales elementos para diseñar operativos de seguridad, servicios médicos, rutas de evacuación y protocolos de protección civil.
Marco Antonio Bonilla enfrenta cuestionamientos por aforos
Especialistas en seguridad para eventos señalan que cualquier diferencia considerable entre el aforo autorizado y la asistencia real puede modificar las condiciones bajo las cuales se planea una concentración masiva.
Los señalamientos contra la administración de Marco Antonio Bonilla sostienen que una asistencia superior a la prevista podría rebasar la capacidad de respuesta de cuerpos de emergencia en caso de un incidente.
Dentro de las acusaciones también aparecen mencionados José Luis Jordán Orozco y Héctor Reyes, quienes, según los denunciantes, participarían en distintos aspectos relacionados con la organización y operación de algunos eventos públicos.
Tragedias pasadas alimentan el debate
Las críticas han retomado antecedentes que permanecen en la memoria colectiva de Chihuahua. Uno de ellos es el caso del Aeroshow, tragedia que dejó víctimas mortales y evidenció las consecuencias que pueden surgir cuando ocurren fallas en la planeación de espectáculos multitudinarios.
A nivel nacional, también se recuerda el caso News Divine, donde errores operativos y de control derivaron en una tragedia que marcó un precedente sobre la responsabilidad de las autoridades y organizadores.
Los cuestionamientos hacia la administración de Marco Antonio Bonilla no se centran únicamente en la realización de eventos, sino en la necesidad de garantizar que las condiciones reales coincidan con los permisos autorizados.
Diversas voces han planteado revisar los mecanismos de autorización, supervisión y seguimiento de concentraciones masivas para evitar riesgos innecesarios para miles de asistentes y fortalecer la transparencia en la organización de eventos públicos.