México enfrenta una contradicción difícil de ignorar: mientras millones de personas viven con inseguridad alimentaria, el país se coloca en la cima del desperdicio de comida en América Latina.
De acuerdo con datos retomados por Vanguardia, en México se desperdician cerca de 30 millones de toneladas de alimentos al año, y hasta 70% de esa comida todavía estaría en condiciones de consumo.
El desperdicio ocurre en toda la cadena
El problema no empieza ni termina en los hogares.
La pérdida de alimentos ocurre desde el campo hasta los supermercados, restaurantes y refrigeradores familiares.
Además, especialistas señalan fallas en logística, almacenamiento, distribución y hábitos de consumo.
Un golpe económico y ambiental
El desperdicio de comida también tiene un fuerte impacto económico y ambiental.
Cada alimento que termina en la basura representa agua, tierra, transporte, energía y trabajo desaprovechados.
Por ello, organizaciones como la Red Nacional de Bancos de Alimentos insisten en fortalecer el rescate de productos aptos para consumo.
¿Cómo reducir el desperdicio?
La recomendación empieza en casa: revisar la despensa, planear las compras y adquirir solo lo necesario.
También es clave aprovechar sobras, congelar alimentos y entender la diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente.
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Una deuda urgente
El desperdicio alimentario ya no puede verse como un problema menor.
Actualmente, México enfrenta el reto de conectar mejor los excedentes con quienes más los necesitan y cambiar hábitos que normalizan tirar comida todavía aprovechable.