México llega a una negociación decisiva con Estados Unidos. El Gobierno mexicano buscará eliminar los aranceles aplicados a autos, acero y aluminio en plena revisión del T-MEC, uno de los acuerdos comerciales más importantes para la economía nacional.
La discusión ocurre en un momento sensible para la industria mexicana. Además, llega con presión de empresas exportadoras, fabricantes automotrices y proveedores que dependen de cadenas productivas integradas entre México, Estados Unidos y Canadá.
Revisión del T-MEC pone presión a la industria
La estrategia mexicana busca regresar a un esquema de mayor certidumbre comercial. Los aranceles afectan costos, competitividad y decisiones de inversión en sectores que generan miles de empleos.
Asimismo, el acero, el aluminio y la industria automotriz forman parte del corazón manufacturero de México. En consecuencia, cualquier tarifa adicional impacta a plantas, proveedores, logística y exportaciones.
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Comercio, inversión y confianza empresarial
Por otro lado, Estados Unidos mantiene preocupaciones sobre su déficit comercial y la pérdida de empleos manufactureros. Esa postura ha endurecido el ambiente de negociación.
Además, México buscará incluir medidas contra decisiones unilaterales y propuestas para reforzar la seguridad económica regional. El objetivo consiste en proteger la integración productiva de Norteamérica.
El T-MEC seguirá vigente hasta 2036, pero las revisiones anuales aumentan la incertidumbre para empresas e inversionistas. México es el principal socio comercial de Estados Unidos y las exportaciones mexicanas marcaron niveles récord en mayo.